TOP 5

Curiosidades científicas: 5 casos de personas sorprendentes que asombraron al mundo entero

¿Se imaginan tener tres piernas? o ¿tener dos caras y aun así poder llevar una vida normal?. A lo largo de la historia han nacido personas con graves deformaciones que lograron sobrevivir, en la mayoría de los casos, a pesar de ser discriminados y abandonados. Algunos podrían llamarlos "fenómenos", pero son solo seres humanos tratando de vivir sus vidas con una condición extraordinaria.

 “La chica camello

La Hipermovilidad Articular es un aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones y se estima que afecta, aproximadamente, al 15% de la población mundial. Estas personas no presentan ningún síntoma y, en casos extremos, el paciente puede llegar a doblar la pierna hacia delante sin sentir dolor, por ejemplo. Este es el caso de Ella Harper, que nació en Tennessee (EE.UU) en 1873 y durante muchos años trabajó para el circo de W.H. Harris, ganando doscientos dólares por semana. El texto de los panfletos que promocionaban su espectáculo la describía de la siguiente manera, “Me llaman la chica camello, porque mis rodillas miran hacia atrás. Puedo caminar mejor en mis manos y pies, como me ves en la imagen. He viajado por el mundo del espectáculo durante los últimos cuatro años y ahora, esto es 1886 y tengo la intención de abandonar este mundo e ir a la escuela y tener otra ocupación”. Lamentablemente, falleció en 1921.

 

Doble cara

Edward Mordrake nació en Inglaterra, durante la época victoriana, con una cara frontal y otra en la parte posterior de su cráneo. El síndrome que padeció es conocido como Diprosopia, una anormalidad en la proteína que marca el patrón craneofacial. De su otra cara se decía que podía llorar, reír y mover los labios, en forma independiente. A pesar de esta anomalía, E. Mordrake desarrollo un talento extraordinario para la música y los estudios, pero la mirada discriminatoria de la sociedad lo llevo a encerrarse cada vez más. Ya envuelto en una depresión, llegó a decirles a sus médicos “La imaginación no puede concebir las tentaciones espantosas en las que me envuelve. Por alguna imperdonable maldad de mis antepasados estoy cosido a este demonio, porque estoy seguro que es un demonio. Yo ruego y suplico para que lo eliminen del mundo, aunque yo muera”. Sin posibilidad de una cura, a los 23 años decidió suicidarse. 

 

El hombre árbol

Cuando tenía diez años, Dedé Koswara se lastimó las rodillas al caer jugando en el bosque, pero las heridas no parecían de mayor gravedad. Sin embargo, cuando comenzaron a cicatrizarse, en su lugar crecieron verrugas que se fueron extendiendo en todo su cuerpo. Los médicos determinaron que sufría de Virus del Papiloma Humano (VPH), pero en el caso de Dedé se agravó y las verrugas, como ramas de un árbol, cubrieron sus piernas, manos y rostro. Con los años ya no podía caminar y ni siquiera comer debido al tamaño de las excrecencias. Los médicos decidieron operarlo, y en la primera intervención se extirparon 5Kg. de verrugas. Se llegó a creer en una cura definitiva, pero la enfermedad no cedió. Según declaró la dermatóloga Nina Tiurina, a “La Voz de Rusia”, “lamentablemente, hoy en día, la enfermedad es considerada incurable”. En la actualidad, Dedé debe extirparse cada año las nuevas verrugas que aparezcan.

 

El Gran Lentini

El italiano Frank Lentini nació en 1889, con tres piernas, dieciséis dedos y dos genitales funcionales.  Sus padres se negaron a criarlo y creció junto a una tía, hasta que fue internado en un instituto para discapacitados.  Allí conoció a chicos con mayores problemas que los suyos y decidió afrontar la vida de otra forma. El cambio de actitud llevó a que aprendiera a andar en bicicleta, correr, patinar y jugar al fútbol. Con solo nueve años partió hacia EE.UU y enseguida comenzó a trabajar en un circo donde se transformó en una sensación, por su amabilidad y sentido del humor. En sus presentaciones también mostraba su destreza para controlar una pelota de fútbol con sus tres piernas y luego se sometía a la pregunta de los espectadores en las cuales respondía desde los zapatos que utilizaba hasta los detalles de su vida sexual. Con los años logró que la gente vaya a verlo por su excelente humor y encantadora personalidad y no por su malformación genética. Se casó con Theresa Murray, tuvo cuatro hijos y realizó sus presentaciones durante más de cuarenta años.

 

El hombre cuerno

Desde el siglo XVI se tienen registro de personas con protuberancias en la piel, formadas de un material córneo, que normalmente derivan de lesiones epidérmicas o tumores y la mayoría de los casos se dan en mujeres. Aún extirpados, muchos vuelven a crecer, y algunos son de carácter genético y hereditarios. Uno de los hechos más llamativos de la historia fue el del campesino chino llamado Weng, del pueblo de Manchukuo. En Weng se desarrolló, a medida que crecía, una especie de cuerno que llegó a medir 14 cm alojado en el centro de su cabeza. Su malformación se conoció a partir de una foto sacada por un banquero ruso, quien se la entregó al reconocido conductor, Robert Ripley, del programa  “Believe It or Not”. El famoso presentador, a través de su ciclo televiso, ofreció una buena cantidad dinero a la persona que lo encuentre. Pero nadie más pudo encontrarlo.

 

Fuente: Adimensional; Pregon; Nanduti; Clarin, Esencia21.wordpress.com