SUPERHUMANOS

Murió pobre y olvidada, pero sus superpoderes siguen salvando vidas

Henrietta Lacks fue una mujer afroamericana que murió en 1951 a los 31 años de edad, y debido a su pobreza fue enterrada en una tumba sin lápida en el estado de Virginia, EE.UU. Nadie sospechó durante su corto paso por el mundo que sus células serían objeto de innumerables investigaciones científicas, ni que 65 años después de su muerte seguirían salvando vidas.

Mientras era tratada por un cáncer de útero particularmente agresivo que la mataría meses después del diagnóstico, el Dr. George Otto Gey extrajo una muestra del tumor de Henrietta sin su consentimiento y la destinó a la investigación.

Años más tarde el doctor descubriría que, a diferencia de las células normales, las de la muestra de la Sra. Lacks tenían la capacidad de reproducirse a sí mismas sin envejecer.

Así fue como las células de Henrietta Lacks fueron distribuidas por diferentes laboratorios de todo el mundo sin el conocimiento de la familia, y se utilizaron para producir la vacuna contra la polio y en diferentes investigaciones sobre el sida y el cáncer, entre otras tantas enfermedades.

En 2013 los descendientes de Lacks firmaron un acuerdo con el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos por el que pueden conocer y controlar quién tiene acceso al material, aunque acordaron no recibir ninguna compensación económica por el aporte biológico de Henrietta.

Más de seis décadas después de haber muerto en la pobreza y el anonimato, Henrietta Lacks ha salvado millones de vidas.

 

 

 


Fuente: GIZMODO

Imagen: Henrietta Lacks Legacy