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Misticismo en imágenes: los cadáveres incorruptos de la santidad católica

El extraño fenómeno por el que algunos cadáveres de santos y beatos católicos logran mantenerse prácticamente intactos, durante mucho tiempo, escapando a los ciclos naturales de descomposición, es considerado por el cristianismo como un auténtico signo de santidad.

Existen muchos casos de lo que se conoce como cuerpos incorruptos, venerados como reliquias de los santos en distintos santuarios católicos, desde la Edad Media. El grado de incorruptibilidad, es decir, la medida en que no se descomponen naturalmente, varía según cada caso.

Aunque generalmente los cuerpos son tratados con una capa de cera, especialmente en el caso de los que se exponen públicamente, es cierto que el deterioro que pueden sufrir, mayor o menor, es igualmente extraordinario.

La incorruptibilidad de los cuerpos no es considerado un milagro por el Vaticano, aunque sí se acepta como un signo de dios, una señal, o un favor, que además no afecta al cuerpo del difunto en su totalidad.

Ciertamente, existen casos de preservación completa, en donde el cuerpo se seca, asemejándose poco más que a un esqueleto, y casos en donde el cuerpo se descompone, con excepción de alguna parte en especial, como la lengua, la mano o el cerebro.

De cualquier modo, todos  los cadáveres reciben algún tipo de tratamiento para su preservación, aunque se asume que estos procesos han sido ejecutados muchísimo después de la muerte, cuando el cuerpo aún estaba en un increíble buen estado.

Para mayor misterio, la iglesia, a través del papa Benedicto XIV, ha enumerado una serie de fenómenos que suelen acompañar a la incorruptibilidad cadavérica. Entre otros, se cuentan la liberación de aromas suaves y agradables, como el caso de Francisco de Asís; la flexibilidad, eludiendo el natural rigor mortis, como el caso de Santa Catalina de Bolonia; o la sangre fresca, que muchos años tras la muerte emana de manera inexplicable, como el caso de San Juan de la Cruz.

 

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Fuente: atlasobscura.com

Imágenes: Elizabeth Harper