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La terapia del Vampiro, contra el envejecimiento

A menudo sucede, por azar o por influencia directa, que la ciencia parece imitar a la literatura para aventurarse en sus nuevos descubrimientos. Es la impresión que genera esta nueva terapia, que pretende revertir el proceso de envejecimiento, como lo hacen los mitológicos vampiros, mediante el uso de sangre joven. En este caso no se trata de dientes afilados directo a la yugular de la joven víctima sino de un proceso de transfusión en el marco de un laboratorio, y quien realiza la extracción no es un maligno conde pálido sino un doctor de blanco delantal.

Dos estudios de las universidades de Harvard y de Stanford han llegado a la conclusión casi simultánea de que la transfusión de sangre joven tiene, por su composición química, notables beneficios para la salud y logra detener o revertir el envejecimiento, recargando el cerebro, mejorando la memoria, formando nuevos vasos sanguíneos… Todo esto gracias a (he aquí lo específico del descubrimiento) la llamada “proteína de la juventud”, científicamente nombrada como GDF11, verdadera responsable de la fuerza muscular y cerebral, la cual, como todos sabemos, tiende a apagarse con el correr de los años. Es decir que si esta proteína puede mantenerse activa, el envejecimiento no llegaría a comenzar. Hasta ahora se ha probado con éxito en ratones el efecto del aumento en los niveles de GDF11, mejorando el funcionamiento de todos lo órganos; la idea de los investigadores es intentar observar su efecto en humanos, con ensayos que podrían hacerse en los próximos años. Si funciona, el mito del vampiro y su sed de sangre joven se volvería una realidad significativa al alcance de algunos.