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TERROR

La gran sacerdotisa de la sangre

La sed de sangre y la pasión por la muerte pueden dar vida a los más crueles personajes de la historia universal. Magdalena Solis, conocida como la gran sacerdotisa de la sangre, fue una de las peores asesinas de México, recordada hasta hoy por lo sangriento de sus crímenes.

No se sabe bien cuándo nació, pero se estima que fue entre 1933 y 1945, en el pueblo mexicano de Tamaulipas. Desde muy pequeña comenzó a vender su cuerpo con la ayuda de su hermano Eleazar, hasta que ambos se unieron a la secta “Santos y Cayetano Hernández”, conformada por dos estafadores que manipularon a los habitantes del pueblo Yerba Buena para convertirlos en sus súbditos.

Los estafadores convocaron a los hermanos Solis para redoblar la apuesta: hacer pasar a Magdalena por la diosa Azteca Coatlicue. El rol que se le asigno hizo que la mujer se convirtiera en una máquina de tortura. Desde entonces, las orgías multitudinarias de Santos y Cayetano quedaron en el pasado, y dieron lugar a los asesinatos más crueles.

Los fieles que se oponían a ser poseídos, eran linchados; los pretendían abandonar la secta, eran maniatados, quemados, golpeados y cortados. Magdalena Solis llegó a ordenar la extirpación de corazones en personas vivas para que se desangraran y entonces poder beber su sangre. La matanza, que duró seis semanas, terminó luego de que la policía local sospechara de lo que ocurría en aquel lugar, tras la desaparición de dos personas.

 

 

 


Fuente: supercurioso.com

Imagen: Shutterstock