einstein

La ciencia moderna resuelve el misterio: el cerebro de Albert Einstein no tenía nada de especial

Un novedoso estudio demuestra que el cerebro del célebre científico Albert Einstein era perfectamente normal, sin características especiales, dando por tierra así con una mala interpretación de las investigaciones neurológicas que históricamente señalaron su masa encefálica como extraordinaria.

Desde la muerte de Albert Einstein, prácticamente el mundo entero se ha preguntado si el físico alemán albergaba en las entrañas de su cerebro alguna característica especial que lo hiciera intelectualmente superior al resto de los mortales, más allá de su rotundo talento a la hora de pensar. Hoy, la neurociencia moderna ha podido correr finalmente el velo del misterio. Tal es el batifondo del provocador artículo esgrimido por el psicólogo de la Universidad Pace de Nueva York, Terence Hines.

Tras la muerte de Einstein, en 1955, su cerebro fue presuntamente preservado para secretas investigaciones que buscaron descubrir qué lo hacía diferente al resto de los cerebros; por qué fue la mejor de todas las grandes mentes del siglo XX. Fueron muchas las investigaciones que, basadas en fotos de su cerebro tomadas desde diferentes ángulos, dieron origen al mito de una naturaleza excepcionalmente única. Sin embargo, las investigaciones histológicas no lograron hallar pruebas convincentes sobre las diferencias entre el genial cerebro de Einstein y el del resto de los mortales, aseguró Hines.

"Eso no debería ser ninguna sorpresa. El cerebro es una estructura compleja. Es ingenuo creer que los análisis de unas rebanadas pequeñas del cerebro pudieran revelar todo lo relacionado con las capacidades cognitivas del cerebro", sostuvo Hines.

Admeás, el psicólogo hizo una férrea crítica a la lógica neuro-anatómica, que pretende explicar la mente de Albert Einstein según el tamaño y la forma de su cerebro.