CATÁSTROFES

La amenaza nuclear que esconden los océanos

Durante los años de la Guerra Fría el peligro inminente de un colapso atómico mantuvo a la población mundial en vilo por casi cuatro décadas. Con la caída del Muro de Berlín y la posterior disolución de la URSS la humanidad fue abandonando el terror a la destrucción nuclear; pero puede que esta tranquilidad no esté realmente justificada: en el fondo de los mares descansan numerosos artefactos nucleares que se perdieron en el calor de la contienda y ahora amenazan con liberar peligrosos materiales radioactivos.

El portal ruso Esoreiter acaba de publicar un detallado informe que da cuenta de los artefactos nucleares perdidos por las dos grandes potencias durante la Guerra Fría. Si bien los mecanismos explosivos están dañados y es altamente improbable que las bombas puedan estallar, el material atómico contenido en los dispositivos está en grave riesgo de derramarse en los océanos y contaminar el agua del planeta.

Entre los submarinos norteamericanos hundidos en servicio se cuentan el Thrasher, propulsado por dos reactores nucleares, que naufragó en 1963. El submarino nuclear Scorpion fue hundido en 1968 con sus dos torpedos atómicos y reposa desde entonces a más de 3.000 metros de profundidad. Los soviéticos por su parte perdieron el K-27 tras un incendio del reactor experimental con refrigerante de metal líquido. También dejaron sus cargas nucleares en el agua los submarinos rusos K-8, K-278 y K-159.

Pero la amenaza no solo proviene de submarinos: varios aviones perdieron sus bombas atómicas en la contienda, entre ellos el B-36, el B-47 y el caza F-86, todos pertenecientes a la aviación estadounidense. El ejército norteamericano ha reconocido la pérdida de 11 artefactos nucleares, y aunque la ex URSS no ha hecho públicas sus bajas, se estima que el número no puede ser menor.

 

 

Video relacionado:



 


FUENTE: RT

Imagen: Shutterstock