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WATERLOO

Cinco increíbles curiosidades sobre la batalla de Waterloo

Dos siglos después de la histórica contienda, que puso de rodillas al ejército francés de Napoleón Bonaparte, existen aún curiosidades e imprecisiones acerca de algunos detalles que rodearon al definitivo freno expansionista del «Sire».

 

-La batalla no se libró en Waterloo: aunque la creencia popular no lo pondera con exactitud, la célebre batalla de Waterloo se libró tres millas al sur de la mítica ciudad, más precisamente en las aldeas de Braine-l'Alleud y Plancenoit. Es por ello que los franceses siempre se refirieron a la contienda como la «Batalla del Mont Saint-Jean». Según el historiador belga Bernard Coppens, la distorsión histórica obedece a que el Duque de Wellington erigió su cuartel general en la región de Waterloo.

 

-Las tropas británicas fueron una minoría: contrario a lo que sostiene la leyenda, las tropas británicas que participaron en el ejército aliado fueron una pequeña minoría, que representó tan sólo un tercio de la fuerza total. En cambio, el Duque de Wellington comandó una coalición de irlandeses, galeses y escoceses. Al mismo tiempo, el ejército liderado por el mariscal Gebhard Leberecht von Blücher estuvo conformado por holandeses, belgas y prusianos.

 

-Napoleón intentó escapar a los Estados Unidos: concluido el combate, ya de regreso en París, Napoleón fue obligado a abdicar el 22 de junio de 1815, evento tras el cual huyó a la ciudad costera de Rochefort, en donde abordó un buque con destino a los Estados Unidos. Esto se desprende de lo manifestado por un pariente suyo en una carta de la época. No obstante, el temor a la vergüenza de ser capturado por las tropas inglesas, mientras se encontraba oculto en la bodega del barco, lo hizo desistir. Así fue que terminó rindiéndose a los británicos, el 15 de julio de 1815.

 

-Las lluvias retrasaron el ataque imperial: las fuertes lluvias que sacudieron la región de Waterloo, antes de la batalla, pudieron resultar fundamentales para la derrota de Napoleón. Sabiendo que artillería y jinetes se verían afectados por el terreno empantanado, el «Sire» postergó su avance hasta tanto el tiempo mejorase para secar la tierra. Fue así que esperó hasta el mediodía para lanzar el ataque, dando tiempo suficiente a los prusianos para arribar a la zona y flanquear al ejército galo, derrotando a Bonaparte.

 

-El saqueo de los dientes: apenas algunas horas después de finalizada la batalla, munidos de martillos y cinceles, los lugareños recorrieron el campo de batalla, quitando los dientes a los miles de soldados muertos. Inmediatamente, vendieron las piezas dentarias a los dentistas de la zona, quienes las utilizaron para confeccionar dentaduras postizas. Según precisa el Museo Nacional del Ejército en Gran Bretaña, las personas que adquirieron estas dentaduras no se molestaron en ocultar su procedencia, definiéndolas como «Dientes o prótesis de Waterloo».

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Fuente: abc.es

Imagen: Shutterstock