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Afirman haber descifrado el manuscrito de Voynich, escrito en un idioma hasta hoy desconocido

Un ingeniero ruso de radiotécnica militar, llamado Nikolái Anichkin, asegura haber descifrado el tan célebre como misterioso manuscrito de Voynich, escrito en un idioma hasta hoy absolutamente desconocido.

En una entrevista cedida al periódico Moskovsky Komsomolets, el investigador contó que logró analizar el sistema de señas empleado para componer el manuscrito de Voynich, lo que a su vez permite creer que el texto tiene un sentido propio.

Según señaló Anichkin, la obra es una descripción de las plantas halladas en Asgard, una región que se situaría en el actual territorio de Omsk, en Siberia, Rusia. En este sitio existió un templo cuyas dimensiones se midieron en mil sazhenes (vieja unidad métrica basada en proporciones corporales), equivalentes a 2.133 metros, del que hoy sólo quedan las ruinas de sus pasajes subterráneos. El templo habría sido destruido, según el ingeniero ruso, en el año 1530.

Al analizar los alfabetos eslavos en busca de alguna semejanza con el sistema de señales del manuscrito, Anichkin logró hallar un idioma aún más antiguo y con prácticamente las mismas características que las letras del manuscrito de Voynich. Así, una determinada cantidad de símbolos del alfabeto eslavo utilizado para descifrar el manuscrito se corresponden a una letra del idioma voynichés, tal el nombre con que se conoce al idioma del manuscrito de Voynich. Aprovechando el hallazgo de esta clave, Anichkin asegura haber descifrado palabras tales como 'cáñamo', 'ropa de cáñamo', 'comida', 'beber', y 'seis', entre otras.

El manuscrito, datado hacia el siglo XV, fue encontrado en Italia por el comerciante de libros Wilfred Voynich, durante una visita a un monasterio, en 1912. Si bien existen varias hipótesis sobre su autor, el idioma y la función que la obra pudo cumplir, una de las versiones más difundidas es la del científico estadounidense Terence McKenna, quien asegura que el autor más plausible debería ser John Dee, matemático, astrólogo, alquimista y ocultista inglés, consultor de la reina Isabel I.

Al ser los alquimistas considerados herejes por la iglesia de aquel entonces, no podían publicar sus investigaciones en idiomas conocidos y se veían obligados a cifrar los textos.

Fuente: Moskovsky Komsomolets