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666, la historia del número de la bestia

En el imaginario popular el 666 es el número de la Bestia. Citada en el texto bíblico del Apocalipsis, la cifra remitiría al Anticristo, aunque existen numerosas controversias históricas acerca de su origen, significado, e incluso sobre el número en sí, ya que muchos especialistas creen que la verdadera marca de la bestia es el 616, y que asociarla al 666 se debe a errores de traducción.

 

 

 

Los  Papiros de Oxirrinco, uno de los manuscritos en griego más antiguos de los que se tenga conocimiento, datan de hecho al 616 como el número de la bestia. Algunos historiadores creen que las discrepancias respecto a esta cifra tienen que ver con que los romanos expresaban los números con letras con distinto valor numérico que los griegos.

 

 

 

De esta forma, el 666 en denominación romana podrían referirse a Nerón o al emperador Domiciano, dos figuras famosas por sus persecuciones a los antiguos cristianos. La traducción del 616 a fonemas, en cambio podría significar que el César mató cruelmente a Jesucristo.

Si bien no hay consenso histórico sobre el verdadero número de la bestia, actualmente más y más eruditos se inclinan por el 616.


Fuente: labrujulaverde.com


 

Diálogos entre el satanás y un exorcista del Vaticano

El padre Gabriele Amorth llegó a ser considerado el exorcista más importante del Vaticano y de la diócesis de Roma. Combatió a Satanás en innumerables ocasiones, hasta que murió en 2016, a los 91 años de edad. A través de varias entrevistas periodísticas, el sacerdote reveló a los medios de comunicación detalles sobre algunos diálogos que entabló con el mismísimo demonio.

 

 

 

 

En febrero de 2012, compartió con la página italiana Libero algunos recuerdos de su primer encuentro con el diablo:

“De repente, tuve la nítida sensación de una presencia demoníaca en mi frente. Sentí al demonio mirándome, examinándome, moviéndose a mi alrededor. El aire se puso frío. Un amigo exorcista ya me había hablado de estos cambios bruscos en la temperatura. Pero una cosa es oír hablar y otra es vivir la experiencia. Yo intenté concentrarme. Cerré los ojos y seguí mi oración, de corazón: ‘Sal, rebelde. Sal, seductor, lleno de artimañas y mentiras, enemigo de la virtud, perseguidor de los inocentes. Deja este lugar para Cristo, en quien no hay ninguna de tus obras'”.

 

 

 

Más tarde, en 2015, la página Luce di Maria preguntó al padre Amorth qué sentido tenía escuchar al diablo si es sabido que sus respuestas son mentiras. Entonces el sacerdote señaló:

“Tenemos que filtrar las respuestas del diablo. El Señor a veces impone que él diga la verdad, para mostrar que Satanás fue derrotado por Cristo y que él está obligado a obedecer a los discípulos que actúan en nombre del Señor”.

Durante una entrevista con Urlo Magazine, en 2009, Amorth sostuvo:

“Una vez, le pregunté a un demonio por qué, a pesar de su inteligencia superior, prefirió descender al Infierno. Él respondió: ‘Yo me rebelé contra Dios y mostré que soy más fuerte que Él’. Para ellos, la rebelión es una señal de victoria y de superioridad”.

Así mismo, en “Yo, el último exorcista”, un libro publicado por Amorth, se transcribe un diálogo que el sacerdote mantuvo con satanás sobre a la Virgen María:

Amorth: “¿Cuáles son las virtudes de Nuestra Señora que más te encolerizan?”

Satanás: “Ella me enfurece porque es la más humilde de todas la criaturas y porque yo soy el más orgulloso. Porque ella es la más pura de todas las criaturas y yo no. Porque ella es la más obediente a Dios y yo soy el más rebelde”.

Amorth: “¿Por qué temes más cuando yo digo el nombre de María que cuando digo el nombre de Jesucristo?”

Satanás: “Porque me humilla más ser derrotado por una mera criatura que por Él”.

Amorth: “¿Existe una cuarta cualidad de María que te enfurece?”

Satanás: “Ella siempre me frustra porque nunca ha sido tocada por ninguna mancha de pecado”.

Además, recordó un diálogo clave sobre el poder del rosario:

“Durante un exorcismo, Satanás me dijo por medio de la persona poseída: ‘Cada Ave María del rosario es para mí un golpe en la cara. Si los cristianos conocieran el poder del rosario, sería mi fin”.


Fuente: es.aleteia.org


 

Adolfo de Jesús Constanzo, el narco-satanista que enloqueció a la policía

Adolfo de Jesús Constanzo nació en Miami, EE.UU., en 1962. Hijo de padres cubanos, estuvo rodeado desde pequeño de miembros del culto de santería conocido como Palo Mayombe. En la adolescencia comenzó su carrera delictiva, siendo arrestado varias veces por delitos menores. Fue un amigo de la familia, sacerdote del rito de santería, quien lo iniciaría en las artes del satanismo que lo convirtieron en uno de los hombres más buscados por el FBI.

 

 

 

Constanzo se mudó a México en 1983 y allí captó a sus primeros discípulos. Convencido de que la magia negra le aportaba inmunidad con la policía, comenzó una rápida carrera en el narcotráfico. Para lograr los favores del demonio, Constanzo y sus discípulos realizaron numerosos asesinatos rituales. Incluso se cree que por años se alimentaron de carne humana.

 

 

En 1989, la secta secuestró y asesinó a un estudiante norteamericano. Tras una larga búsqueda, la policía mexicana dio con el rancho donde se ocultaban y arrestó a varios miembros del grupo. Su líder logró huir pero fue localizado por las autoridades unos meses más tarde, momento en el cual pidió a uno de sus acólitos que le disparara para no ser aprendido con vida.

 


Fuente: actualidad.rt.com


La rebelión de Satanás contra Dios

Expulsado del reino celestial, Satanás lidera a un ejército de ángeles caídos en la eterna lucha del bien contra el mal.


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¿Cuándo y dónde nació realmente el Príncipe de las Tinieblas?


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Aumento de prácticas satánicas dispara la demanda de exorcistas de la Iglesia Católica

El marcado incremento de fanáticos y seguidores de Satanás y las prácticas ocultas generó una creciente demanda de exorcismos, de acuerdo a expertos católicos estadounidenses e italianos. "La falta de exorcistas es una verdadera emergencia pastoral como resultado del incremento de posesiones diabólicas a las que los sacerdotes exorcistas se enfrentan", explicó el psicólogo y asesor científico de la Asociación Internacional de Exorcistas, Valter Cascioli.

El experto de la organización, reconocida por el Vaticano, agregó que este tipo de prácticas generan tanto daño físico como psicológico y espiritual. Además del creciente culto satánico, hay especialistas que afirman que las intervenciones diabólicas también están relacionadas con la pérdida de fe y valores, la adicción a la pornografía y las drogas.

Cascioli explicó que para trabajar en esta situación es necesario crear un "enfoque interdisciplinar en el que colabore la ciencia con la religión, y psiquiatras trabajen con demonólogos y exorcistas". Todos los especialistas coinciden es que la pérdida de fe da lugar al aumento del mal, lo que explicaría esta creciente demanda de exorcismos.

 

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Fuente: La Stampa 

El trono del Vaticano que muchos consideran un monumento satánico

La Iglesia Católica tiene un lado oscuro y eso es bien sabido, dados los episodios de pederastia o lavado de dinero de los que tanto se ha hablado. Pero más allá de los crímenes propiamente dichos, la oscuridad también se expresa, al menos en apariencia, a través de la decoración de la Santa Sede del Vaticano. Allí, en la Sala de Audiencia Pablo IV, el fastuoso trono que utiliza el sumo pontífice es una estructura de bronce que muchos asocian con el satanismo.

Esta construcción, terminada en 1971, representa la resurrección de Cristo con un hombre que nace del caos. Su creador, el escultor italiano Pericle Fazzini, afirmó que la escultura llamada “Resurezzione”, simboliza a Cristo emergiendo de un cráter producido “por una bomba nuclear; una explosión atroz, un vórtice de violencia y energía".

Tanto conspiracionistas como miembros del público que han observado la pieza, relacionan a la imagen con un altar satánico. La macabra estructura generó mucho revuelo entre quienes la observaron y quienes han llegado a afirmar que esta sería una nueva prueba de que en realidad la Iglesia es una organización del mal.

 

 

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Fuente e imágenes: Pijamasurf

El nombre de la maldad

La lista de pecados capitales conforma un compendio moral utilizado desde los comienzos del cristianismo para adoctrinar a sus acólitos. Aunque no aparece en ninguna parte de la Biblia, hace siglos se la reconoce dentro de la Iglesia católica como una guía de conducta.

Durante el siglo XVI Peter Binsfeld, un teólogo y obispo alemán famoso por formar parte de la sanguinaria campaña anti brujas de la época, adjudicó un demonio a cada uno de los pecados capitales. Convencido de que el ejército de satanás se valía de numerosos servidores para apartar a los fieles del camino del bien, alertaba en su tratado sobre las múltiples caras que adopta el maligno:

 

-A la lujuria le correspondía Asmodeo, quien habría engendrado miles de hijos demoníacos con Lilith, la mitológica primera mujer de Adán.

 

-El demonio de la gula era Belcebú, uno de los príncipes de las tinieblas.

 

-Mammon era el señor de la avaricia. El nombre en hebreo puede traducirse como tesoro, dinero o riqueza.

 

-A la pereza le adjudicó al temible Belfegor, responsable de llevar a los hombres a un camino de desidia prometiendo riquezas sin esfuerzo.

 

-Amón fue el demonio de la ira. Capaz de conocer el pasado y el futuro, era el responsable de vigilar a quienes habían pactado con el diablo.

 

-Leviatán era el príncipe de la envidia. Era representado como un monstruo marino, posiblemente una encarnación de la serpiente que tentó a Adán y Eva en el paraíso.

 

-Lucifer, el ángel desterrado de los cielos por desafiar el poder de dios, fue considerado el demonio de la soberbia.

 

 

 


Fuente: SUPERCURIOSO

Imagen: Autor Desconocido - Livre de la Vigne nostre Seigneur; Francia 1450-1470, Dominio público, vía Wikimedia Commons

El exorcismo de Marta: la prueba del mal reconocida por el Vaticano

La madre de la joven Marta pasó mucho tiempo pidiéndole ayuda a la Iglesia para lograr salvar a su hija de la posesión del demonio, pero nadie estuvo dispuesto a ayudarla. El padre Antonio Fortea fue quien aceptó el desafío de realizar uno de los exorcismos más importantes y aterradores da la historia.

En 2001, Marta, a quien se le dio un nombre ficticio para cuidar su identidad, ingresó al hospital por sufrir fuertes dolores, pérdida de la visión y convulsiones, mientras gritaba sin parar. Tras doce días de internación fue dada de alta, pero ella comenzó a tener un comportamiento agresivo hasta que sucedió un hecho que dejó sin habla a su madre: Marta comenzó a sacudir su cabeza y la butaca en la que estaba sentada se elevó unos 20 centímetros.

Tras una intensa búsqueda e interminables pedidos de ayuda, la madre consiguió que Fortea, de la diócesis de la ciudad de Alcalá de Henares, en Madrid, aceptara el reto. El 23 de marzo del 2002 comenzó el trabajo del padre, quien pudo relatar el aterrador y doloroso proceso de curación de Marta. En una de las primeras sesiones, el sacerdote pudo descubrir que el demonio entró a su cuerpo a través de una mujer, quien fue identificada como una compañera de colegio de Marta. Esta había invocado a Satán con el objetivo de destruir a la joven de tan solo 16 años.

De acuerdo al relato de Fortea, su cuerpo fue poseído por siete demonios. Él se deshizo de seis de ellos a lo largo de distintas sesiones, aunque el último en combatir, llamado Zabulón, confesó al sacerdote que se hacía presente para que quienes lo vieran comprobaran la existencia de Satán. Fortea registró la evolución de Marta desde 2002 hasta 2004 y luego la dio por curada en 2008, tal como explicó en una conferencia en México. Este caso no solo fue documentado, sino que fue validado por el Vaticano, lo que lo hace aún más aterrador.

 

 

 


Fuente: supercurioso.com 

Imagen: Shutterstock