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KV 2

Durante el combate sobre el río Dubissa, que se extendió entre el 23 y el 25 de junio de 1941, un único y solitario tanque pesado KV-2 fue protagonista de una de las hazañas más heroicas y memorables de la Segunda Guerra Mundial. Su misión era contener a la 6º División de Panzers alemán. Para ello sólo contaba con la ayuda de un cuerpo reducido de infantería, ya que el resto del escuadrón ruso continuó con la retirada en dirección norte, en pos de defender Leningrado, donde se estaba desenvolviendo una batalla de tanques muy importante.

Los seis tripulantes del solitario KV-2 más el cuerpo de infantería que lo secundaba se situaron en el cruce de las carreteras que llevaban a las dos cabeceras de puente y desde aquella posición estratégica comenzaron a defender la posición y combatir contra la 6ª División completa de Panzers. Los cañonazos alemanes no hacían efecto contra blindaje del KV-2, el cual respondió con fuego, destruyendo parte de los tanques nazis. Ante las bajas y los severos daños, los tanques se retiraron. De esta forma dejaron aislado al batallón alemán, el cual seguía amenazado por el temible KV-2. Doce camiones intentaron socorrer a los soldados alemanes, pero sufrieron los ataques del potente cañón de 152 mm. con el que contaba el tanque ruso.

Un grupo de soldados alemanes decidió camuflar un cañón antiaéreo de 88 mm para acercarse con él al KV-2 y derribarlo, pero los tripulantes rusos se percataron de ello y los eliminaron antes de que pudiesen disparar. Esa misma noche se escabulleron soldados alemanes para colocar cargas explosivas en las orugas y chasis del KV-2. Para su desgracia, esto no le generó mayor daño al poderoso tanque soviético, quienes devolvieron el ataque con una ráfaga de ametralladora, dando de baja a más de un soldado nazi.

Al día siguiente llegó una nueva División de Panzers alemanes, quienes abrieron fuego contra el solitario KV-2, que no era dañado. Lo que los tripulantes del tanque soviético no sabían es que esta operación era de distracción, ya que, mientras eso sucedía, unos soldados alemanes reubicaban nuevamente un cañón antiaéreo apuntando hacia el KV-2. En cuanto estuvo en posición, el cañón de 88 mm abrió fuego, logrando que seis disparos dieran en el blanco.

Tras el ataque, los alemanes se acercaron al derrotado KV-2 para encontrarse con que, exceptuando los últimos seis disparos, el blindaje del tanque ruso no tenía siquiera marcas. De hecho, sólo uno de los seis disparos logró penetrar el blindaje. Tal es así que un tripulante ruso que había logrado sobrevivir intentó atacar a los alemanes desde el interior del KV-2, pero murió cuando un zarpador alemán tuvo la rapidez de introducir una granada por el agujero que se había formado en el blindaje del KV-2.

Los logros de los heroicos tripulantes del solitario KV-2 fueron haber detenido a toda una división de carros alemana y la intromisión de otra división que tuvo que cambiar su ruta principal.