


Para entender el nacimiento del avión triplano Fokker Dr.I hay que retrotraerse a la aparición de los triplanos Sopwith Triplane, los cuales pertenecían a la Royal Naval Air Service. Aquellos triplanos entraron en servicio en abril de 1917, durante la batalla de Arras. Los alemanes quedaron impresionados con la agresividad de aquel cuerpo de aviones, al punto que el comandante del Servicio Aéreo Imperial alemán, el general von Hoppner, elogió públicamente al caza británico. El hecho clave sucedió ese mismo año cuando un triplano británico se estrelló tras las líneas alemanas. Los ingenieros alemanes estudiaron sus restos hasta el menor detalle. Hacia la primavera de 1917, casi todas las compañías de aviación trataban de fabricar un caza triplano, pero quien consiguió el éxito antes que el resto fue el neerlandés Anthony Fokker. De forma ilegal consiguió apoderarse de los restos del triplano estrellado, con el que pudo completar exitosamente su prototipo.
El D.VI, nombre con el que asignaron al prototipo del Fokker, salió a la luz en julio de 1917. Era el primer triplano alemán y fue inmediatamente evaluado por el teniente Werner Voss, quien pasa ese entonces ya era un famoso as.
Entre junio y agosto de 1917 existieron al menos siete versiones de prueba del triplano Fokker. Se probaron diferentes motores que, ante cada cambio requerían ajustes en el fuselaje y envergadura del avión, dado que al modificar el peso, también había que ajustar el contrapeso. A pesar de haber hecho todas las pruebas con motores rotativos, Fokker era de la idea de que el mejor motor para su triplano era el Mercedes D.III, de seis cilindros en línea refrigerados por agua y una potencia de 160 cv. Acusaba a los fabricantes alemanes de estar en su contra a causa de sus destacados éxitos y de su nacionalidad neerlandesa. Basándose en esa acusación, creía que lo obligaban a utilizar motores rotativos que según él eran de menor calidad. El tiempo demostraría que Fokker estaba equivocado y quedó comprobado con el prototipo D. VII, el cual fue montado con un motor en línea Mercedes D.III. El diseño de este prototipo parecía estar errado en todas partes. Como el avión resultó ser mucho más pesado con el motor Mercedes, el fuselaje debió ahondarse en el punto de unión con el plano inferior, el motor quedaba demasiado alto y la cabina tuvo que desplazarse hacia atrás para compensar el peso del motor. Sumado a eso, la visibilidad y maniobrabilidad eran malas debido al desplazamiento de la cabina, por lo que el prototipo D.VII fue rápidamente abandonado.
En agosto de 1917 se entregaron los prototipos a la fuerza aérea del Imperio Austrohúngaro. Fue el teniente Voss quien los evaluó, dedicando al menos 20 horas de vuelo. Para finales de ese mes los aviones Fokker fueron aprobados. La empresa de Fokker recibió un pedido inmediato de 318 triplanos, designados Dr.I, excepto los tres primeros, denominados F.I.

