Nombre oficial
Republica de Turquía
Gentilicio
turcos
Capital:
Ankara
Idioma Oficial
turco. Existen comunidades de habla kurda, circasiano, Sasaki, bosnio y árabe.
Población
72.561.000 (est. 2010)
Presidente
Abdullah Gül
Prefijo Internacional
0090
Zona horaria
UTC + 2
Moneda
Lira turca
Otros grandes Centros Urbanos
Estambul, Izmir, Bursa, Adana, Konya, Gaziantep, Mersin y Antalya
Superficie
783.662 Km2
Geografía y clima
El territorio turco se divide entre un parte asiática que cubre el 97% del territorio, separada del resto europeo por el Paso de los Dardanelos
Economía
un capitalismo con fuerte injerencia del estado
Qué ropa usar
liviana y fresca
Tips
Fechas nacionales: 23 de abril, 1 de mayo, 30 de agosto y 29 de octubre
Sitios imprescindibles
Estambul - Troya - Ankara - Éfeso


 
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HISTORIA
Republica de Turquía:
TURQUÍA: UN PAÍS, DOS MUNDOS
Republica de Turquía - HISTORIA

La Historia de Turquía es inseparable de su geografía: ubicada entre Asia y Europa ha sido una tierra preciada y disputada por siglos. Esta milenaria sede de imperios reúne en su territorio las más diversas influencias culturales, religiosas y sociales. De esencia musulmana y naturaleza guerrera, Turquía es escenario de magníficos cruces, allí donde dos extraños pero cercanos se miran, como el puente que une y al mismo tiempo separa dos continentes.

DE TROYA A LA LLEGADA DE LOS MUSULMANES

De acuerdo a los hallazgos en los yacimientos arqueológicos de Mersin, Hacilar, Çatalhöyük, y Göbekli, Turquía posee los indicios más antiguos de poblamiento humano, datados en una época cercana a los 70.000 años. Hacia el siglo 30 AC comenzó a desarrollarse la ciudad de Troya, que sería destruida en el 1.250 AC por los aqueos griegos. Un siglo mas tarde Turquía vio renacer la civilización hitita (de la cual Troya era parte), que en los siglos siguientes se transformaría en una de las potencias de la región. Tras la derrota de Troya, los griegos se establecieron en Anatolia. En el siglo VII fueron desplazados por los persas, que luego serían expulsados por Alejandro Magno en el siglo IV.
El territorio turco cayó bajo el poder del imperio romano hacia el siglo I AC. Para ese momento había comenzado la conversión turca al cristianismo por la obra de San Pablo. En el año 324, el emperador Constantino mudó la capital romana a Bizancio, que pasó a llamarse nueva Roma y luego Constantinopla. Tras la muerte del emperador Teodosio I, Constantinopla pasó a ser la capital del imperio Bizantino, nación que surgió de la escisión de los territorios orientales del imperio romano.
En el año 636 comenzó el avance de las fuerzas musulmanas árabes sobre Turquía. Tras largos años de batallas y asedios, los islámicos lograron tomar la ciudad de Constantinopla en el año 718. La caída de la principal ciudad de Turquía dio comienzo a la islamización de la región, que resistió largas campañas lanzadas por los cristianos para retomarla. Consolidado el poder musulmán, en 1288 nace el imperio otomano, que iría a convertirse en la principal potencia islámica de Europa en los años siguientes.
En 1453, el sultán Mehmet II conquistó Constantinopla y la rebautizó como Estambul. Desde allí, los otomanos ampliaron su imperio hasta extenderlo a la península arábiga, en noroeste africano, Argelia, Irak y Budapest.

EL IMPERIO OTOMANO

Los otomanos llegaron a Anatolia (la parte asiática de la actual Turquía) en el siglo XIII luego de ser desalojados por las invasiones mongolas. El imperio debe su nombre a Otmán, el padre de Orján, quien fuera el primer gobernante otomano. La primera conquista imperial fue la de la ciudad bizantina de Nicea, en 1326. Luego, a lo largo del siglo los otomanos mantuvieron su política de campañas militares que le permitieron conquistar toda la región de los Balcanes.
Durante seis siglos el imperio otomano fue una potencia mundial que entró en el juego estratégico europeo mediante alianzas y conflictos crónicos. Hacia el norte, el crecimiento del imperio de Rusia lo llevó a la guerra en varias oportunidades, al tiempo que sus intereses sobre la región arábiga crearon una situación de permanente conflicto con las potencias occidentales, en especial con Gran Bretaña, que hizo enormes esfuerzos por desestabilizar a los gobernadores otomanos en la región mediante el apoyo a los movimientos nacionales que luchaban contra ellos.
En 1854 hicieron frente a las fuerzas zaristas con el apoyo de los ejércitos francés y británico. Cuestiones vinculadas a la comunidad católica ortodoxa turca sirvieron de excusa a Rusia para avanzar sobre la península de Crimea, territorio que ansiaban para controlar el Mar Negro. Los otomanos resultaron vencedores tras una sangrienta campaña que costó la vida a un cuarto de millón de hombres de ambos bandos.
Al estallar la Primera Guerra Mundial los otomanos se aliaron a los alemanes y austriacos, decisión que los enfrentó a una ofensiva de las fuerzas rusas, francesas y británicas coligadas. El comienzo de la guerra fue auspicioso para los turcos, que en febrero de 1915 infligieron una costosa derrota a una fuerza anfibia franco inglesa que pretendió tomar la península de Gallipoli. La victoria llevó a un primer plano político al comandante de los otomanos en la batalla, el general turco Mustafá Kemal (conocido luego con el nombre de Atartruk). El resultado final del conflicto favoreció finalmente a los aliados, que ocuparon el imperio y lo desmembraron apoderándose de muchos de los territorios que antes eran regidos por Estambul.

LA TURQUÍA MODERNA

La invasión despertó el sentimiento nacionalista del pueblo otomano que comenzó una rebelión contra las tropas de ocupación aliadas. Para mayor afrenta, las potencias vencedoras habían hecho participes de la ocupación a los griegos, tradicionales adversarios de los turcos. El liderazgo de Atartuk fue fundamental para unir las facciones en la lucha por la independencia. El Tratado de Sevres, firmado por el Sultán con las fuerzas aliadas, facilitó la liquidación territorial de Turquía entregando los territorios de Siria, Irak, Palestina y Arabia. Esta circunstancia fue aprovechada por los nacionalistas de Kemal para acusar a la nobleza de traicionar a la patria.
 El 18 de septiembre de 1822 los turcos lograron expulsar a los ocupantes y las tropas independentistas acordaron, tras una larga etapa de negociaciones y disputas, dar por terminada la monarquía. El Tratado de Lausana firmado el 24 de julio de 1923 por los turcos, griegos y aliados, reconoció la existencia de la nación independiente con capital en Estambul.
El 29 de octubre de 1923, fue proclamada la República de Turquía. En los años siguientes se acordó con Grecia la mudanza de pueblos de las respectivas etnias que vivían en territorios del otro país, a fin de eliminar una de las fuentes tradicionales de conflicto entre las dos naciones.
Bajo el liderazgo de Mustafá Kemal Atartuk, Turquía avanzó en la reconstrucción del país y en la modernización de sus instituciones. Su mirada secular, intentó promover reformas que disminuyeran la influencia de la religión musulmana en la política y la vida social, postura que le valió ganarse numerosos enemigos internos. Entre las medidas mas recordadas de su periodo de gobierno, están el otorgamiento de derechos electorales y políticos a las mujeres en 1923 y la abolición de la ley religiosa en 1924. El primer presidente turco dirigió al país hasta 1938, cuando murió a causa de la cirrosis.
Aunque se sospechaba de la simpatía turca por el Eje, durante la Segunda Guerra Mundial el país sostuvo su neutralidad. Le declaró la guerra a Alemania el 23 de febrero de 1945, apenas dos meses antes de la caída de Berlín.
 

LA POSGUERRA Y LOS GOLPES MILITARES

En 1950 Turquía retomó la política multipartidista, luego de varias décadas de régimen de partido único. En las elecciones de aquel año venció el Partido Demócrata, que tendría una época de gran popularidad, sostenida en un fuerte crecimiento económico y una política tolerante de las libertades individuales que lo enfrentaba a las restricciones del Islam.
En los años de posguerra Turquía fue un fiel integrante de la coalición occidental y en 1952 se convirtió en miembro de la Organización del Atlántico Norte. Su territorio fue usado como base para los misiles nucleares de la OTAN y tropas turcas participaron de la guerra de Corea contra las fuerzas comunistas norcoreanas y chinas apoyadas por los soviéticos. Este alineamiento le valió recibir cuantiosa ayuda de parte de las patencias occidentales. Estos países debieron intervenir en 1974 cuando los turcos y griegos amenazaron sumergir el sur europeo en una guerra a causa de las tensiones entre las comunidades de cada país en Chipre, que eran apoyadas militarmente por cada gobierno en su intento por lograr el control de la isla.
El nacionalismo fue la fuerza imperante desde la creación del estado turco, que aun luchaba contra los partidarios islámicos de la implantación de un régimen confesional. El 27 de mayo de 1960, tras un largo periodo de crisis económica e inestabilidad política, se produjo un golpe de estado militar que permaneció en el poder por un año.
Nuevos golpes de estado en 1971 y 1980 evidenciaron la escasa madurez del sistema político turco, que no lograba revertir la ya recurrente crisis económica y social del país. La acción de los grupos paramilitares llamados “lobos grises” provocó gran cantidad de víctimas en el intento por mantener controlada a la oposición.

LA INTEGRACIÓN CON EUROPA


En 1982 llegó a la presidencia Turgut Özal, y se retomó el sistema monopartidista, esta vez encarado por el Partido de la Madre Patria. Özal comenzó una profunda serie de reformas para liberalizar y modernizar la economía con el objetivo de integrarla a las estructuras europeas. Esta política fue seguida por sus sucesores. Pero en 1998, cuando el presidente Necmettin Erkeban realizó algunas concesiones a los sectores políticos musulmanes, los militares laicistas volvieron a intervenir y obligaron al presidente a presentar su renuncia.
Para ese momento comenzó a recrudecer además la oposición armada de los kurdos que habitan la región suroeste del país y que por siglos han reclamado un territorio propio para su nación. La brutal respuesta de los turcos controla precariamente la situación, pero sin lograr que la demanda kurda desaparezca. La represión del régimen de Sadam Hussein provocó en 1991 la llegada de una corriente de decenas de miles kurdos procedentes de Irak y la reanudación de la presión sobre Estambul para que reclamar una patria kurda.
En 2005 la Unión Europea aprobó el ingreso de Turquía a su seno, cumpliendo el anhelo de los modernistas turcos que aspiraban a integrar la nación a la unidad continental. Los desafíos mas importantes del presente turco es hacer frente a la aparición de grupos fundamentalistas islámicos, que abrevan en los grandes sectores marginales a los que la prosperidad turca aun no han alcanzado. No es menor el reclamo de los kurdos, que por vías pacíficas o armadas siguen reclamando por la libertad de sus pueblos y territorios.

Turquía: un país, dos mundos”

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