Nombre oficial
República Federal de Alemania
Gentilicio
alemanes
Capital:
Berlín
Idioma Oficial
alemán
Población
82.604.000 (est. 2010)
Presidente
Christian Wulff
Prefijo Internacional
0049
Zona horaria
UTC + 1
Moneda
Euro
Otros grandes Centros Urbanos
Frankfurt, Colonia, Stuttgart, Dusseldorf, Dresden, Hamburgo, Munich, Leipzig y Kiel.
Superficie
557.104 Km2
Geografía y clima
se divide en regiones marcadamente diferentes en su topografía y clima
Economía
es una nación que desde la década de 1930 ha dependido casi por completo de la producción y exportación de petróleo
Qué ropa usar
fresca y liviana
Tips
Fechas nacionales: 2, 4 y 5 de abril, 1 de mayo y 3 de octubre
Sitios imprescindibles
Berlín - Kiel - Munich - Frankfurt


 
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HISTORIA
República Federal de Alemania:
ALEMANIA: UNA POTENCIA QUE SIEMPRE SE RECONSTRUYE
República Federal de Alemania - HISTORIA

Alemania es un potencia indiscutida, un país de gran influencia mundial en lo económico, militar, intelectual, deportivo y científico, que a lo largo de su extensa historia ha encarnado tanto el progreso y el desarrollo, como el horror y la catástrofe. Una de las mayores cunas filosóficas de Occidente, también fue escenario del peor genocidio del mundo moderno. Es preciso adentrarse con precisión en su historia para comprender una cultura imponente y enigmática.

LA RESISTENCIA AL IMPERIO ROMANO

La formación de las primeras comunidades organizadas en el territorio alemán coincidió con la llegada de migraciones procedentes de Rusia. Cuando los romanos intentaron conquistar el territorio germano, chocaron con la resistencia de las tribus locales y apenas lograron breves avances. En el año 9, los germanos derrotaron a los romanos en la batalla de Teutoburgo y frenaron definitivamente la penetración de Roma en sus territorios.
En el año 313, cristianismo se convierte en la religión oficial de Roma, y los germanos adoptan el catolicismo. Para ese momento, los germanos se habían convertido en una parte importante del sistema comercial de Europa y asimilado muchas de las costumbres romanas. Organizados en un sistema de tribus confederadas, los reyes germanos lograron convertirse en una potencia militar de la época.
En el 410, las tropas germanas visigodas saquearon Roma precipitando la decadencia del imperio. En sucesivas campañas, los germanos, visigodos, vándalos y sajones, entre otros, desalojaron a los romanos de la isla de Gran Bretaña, Francia, España y el norte de África.
Los romanos y germanos se aliaron para formar una federación que tuviera en los pueblos de Alemania un freno para las incursiones de los pueblos del norte y los hunos, procedentes del este. Pero los pueblos germanos también se enfrentaban entre ellos: el conflicto mas persistente se desarrollo entre los francos y alemanes, cuyo punto culminante fue la Batalla de Tolbiac, en el 496. El triunfo de los francos frenó las ambiciones de los alemanes para expandirse hacia el oeste. Luego de la derrota los alemanes se pusieron bajo la protección de Teodorico El Grande, rey de los ostrogodos. La muerte del monarca ostrogodo los devolvió a la esfera de los francos en el año 539. La dominación seguiría hasta el año 712 cuando el monarca alemán Pipino de Heristal derrotó a los francos y consiguió la autonomía de la región. En 746, el rey franco Carlomagno sometió nuevamente a los nobles alemanes y los sumó a su imperio Carolingio.
 

DEL SACRO IMPERIO ROMANO-GERMÁNICO A LA REUNIFICACIÓN ALEMANA

En 962 nació el Sacro Imperio Romano Germánico a partir de la unión de los antiguos territorios carolingios. Durante este periodo, el poder de la liga de príncipes alemanes creció e incorporó a su área de influencia a los territorios de Austria, territorios eslavos en el este y el norte de Italia. Hacia el siglo XII los principados alemanes ganan mercados y se fortalecen políticamente. En 1356, los siete principados se organizan como una entidad política.
A partir de 1618 y luego de la publicación de las 95 Tesis de Martín Lutero, el territorio alemán se sumergió en una larga guerra civil entre católicos y protestantes. El conflicto se prolongó hasta el año 1648, con la firma de la Paz de Westfalia. Como consecuencia del tratado, Alemania se dividió en una multitud de estados entre los cuales iría cobrando mayor poderío Prusia. Cuando estalló la Revolución Francesa, las tropas napoleónicas encontraron en las fuerzas prusianas un severo adversario. Aunque los franceses lograron controlar una parte importante de los territorios alemanes en 1806, en la Batalla de Leipzig de 1813 los prusianos obtuvieron una victoria absoluta sobre el ejército galo.
La creación de una Confederación Germánica en 1813 fue el paso inicial para la reunificación alemana. En 1848, se inició una serie de luchas intestinas alentadas por los republicanos alemanes. La organización del Parlamento de Francfort del Melo dio impulso a quienes planteaban la necesidad de formar una nación alemana moderna bajo la hegemonía de Prusia. Prusia obtuvo la victoria en la guerra con Austria por el control de territorios de Hannover y Hesse Kassle, y formó la Confederación de Alemania del Norte bajo el liderazgo del canciller Otto Von Bismarck. Las ideas nacionalistas de Bismarck fueron cruciales para superar antiguas razones que enfrentaban a los estados alemanes y unirlos bajo la consigna de la recuperación de un estado unido que volviera a tener un peso estratégico en Europa.
 

HACIA LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

La victoria contra las fuerzas francesas en la guerra que transcurre entre julio de 1870 y mayo de 1871, permitió dejar atrás la injerencia de París en los asuntos internos de Alemania. Prusia obtuvo el apoyo de todos los estados alemanes para llevar adelante la guerra, factor que resultó decisivo para darle fuerza a los sectores que apoyaban la reunificación política del territorio.
En 1871, consolidada la preeminencia de Prusia, nació el Imperio Alemán. Guillermo I de Prusia fue aceptado como emperador de los alemanes, y comenzó el II Reich.
En el Congreso de Berlín de 1884, los estados europeos se reunieron para acordar la expansión colonial de cada nación en África. En las deliberaciones quedó claro que Alemania aspiraba a tener un papel mucho más protagónico en el tablero mundial. En 1880 Y 1884 los alemanes conquistaron más de diez países africanos, y diversos territorios en Oceanía y Asia, que se sumaron a otras colonias que ya poseían en otras regiones del mundo desde el siglo XVIII.
La expansión alemana provocó la reacción de Francia y Gran Bretaña, que no vieron con agrado el surgimiento de un competidor de creciente peso económico y militar. Estas tensiones llevaron a que Alemania entrara en guerra junto a Austria contra la alianza formada por Francia, Rusia y el Reino Unido.
Al comenzar el conflicto, los alemanes lograron rápidos progresos y arrasaron simultáneamente con los ejércitos de Rusia en oriente y con los aliados en occidente, hasta llegar a las puertas de París. Una contraofensiva aliada, frenó el avance alemán e inició una larga guerra de trincheras que cobró millones de vidas en ambos bandos. Cuando Rusia se retiró en 1917 a causa de la Revolución Bolchevique, los alemanes volcaron todas sus fuerzas en la guerra de trincheras. Pero sus adversarios obtuvieron la victoria en tierra y lograron la rendición alemana en noviembre de 1918. A lo largo de la guerra, Alemania perdió 1.770.000 soldados y millones quedaron lisiados por las heridas de fusiles, artillería o gases venenosos.
 

EL NAZISMO

El tratado de Versalles, que acordó el fin de las hostilidades, impuso condiciones humillantes a Alemania, y comenzaron años de crisis económica y política. Entre 1921 y 1923 se profundizó una gravísima inflación y el país se sumió en la violencia por los choques de grupos antagonistas.
En 1933, para hacer frente a la crisis política crónica, el presidente Paul Von Hindenburg invitó a los nazis a formar parte del gobierno. La popularidad de Hitler fue en aumento, y en las siguientes elecciones logró consolidarse como el partido hegemónico de Alemania. A medida que ganaban mayor poder, los nazis avanzaron en la persecución de los opositores, al tiempo que desarrollaban una política cada vez más agresiva contra los judíos, a los que culpaban de todos los males pasados y presentes del país.
Hitler se alió con los industriales y lanzó un programa de obras públicas que revitalizó la economía. Su discurso nacionalista le valió el apoyo de la mayoría de los alemanes. Las fuerzas de choque del partido se encargaron de destruir todo vestigio de oposición y de enviar al cementerio o los campos de concentración a todos aquellos que el régimen catalogaba como “indeseables” (judíos, gitanos, homosexuales, comunistas y una multitud de grupos minoritarios).
Hitler repudió los acuerdos de Versalles y creó una poderosa maquinaria militar para recuperar territorios germanos en manos de otras naciones. Francia y Gran Bretaña reaccionaron con timidez cuando Hitler se anexó Austria y Checoslovaquia. Pero en septiembre de 1939 Hitler invadió Polonia en complicidad con los soviéticos. Las tropas mecanizadas nazis, apoyadas por los aviones de la Luftwaffe, deshicieron a los ejércitos coligados de Francia y Gran Bretaña. En cuestiones de meses, ocuparon Francia, Bélgica, los Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Yugoslavia, Grecia y otros estados europeos. La marea nazi arrinconó a los británicos en su isla central y los sometió a un asedio aéreo y marítimo. En 1941 Alemania invadió la Unión Soviética y sus aliados japoneses atacaron a EEUU precipitando el ingreso de los norteamericanos en la guerra. Para ese momento, los campos de concentración nazis ya habían sido el escenario del asesinato de millones de personas.
La potencia de los aliados fue demasiado para los nazis, que sufrieron brutales derrotas en Rusia y luego debieron afrontar el desembarco aliado en Italia y Normandía, Francia. En mayo de 1945, apenas resistían algunos reductos nazis en Berlín. El 30 de abril de 1945, Hitler se suicidó y en los días posteriores Alemania se rindió a los aliados. Cinco millones de muertos y el país devastado fue el epilogo del periodo nazi.
 

DE LA POSGUERRA A LA ACTUALIDAD

Alemania fue dividida en cuatro zonas, que cada potencia vencedora tomó a su cargo. En 1948, los soviéticos bloquearon el acceso terrestre a los suministros que abastecían las zonas occidentales de Berlín con el fin de precipitar el abandono de la ciudad por parte de los países capitalistas. La respuesta fue un puente aéreo que salvó a los berlineses de la inanición. La tensión forzó la unión de los territorios bajo control de Francia, EEUU y el Reino Unido en una entidad independiente que pasó a ser conocida como República Federal Alemana, 1949.
En 1962, los soviéticos anunciaron el nacimiento de la República Democrática Alemana, de sesgo comunista.
Alemania occidental se transformó en una potencia económica y tecnológica, mientras que su espejo oriental se debatió entre el retraso y la férrea dictadura del régimen comunista. La migración masiva desde el este al oeste llevó a los comunistas a erigir un formidable sistema de vigilancia cuyo símbolo fue el Muro de Berlín, que partió en dos la ciudad.
En 1989 el bloque soviético atravesaba una crisis terminal. El premier Mijail Gorbachev había aceptado dejar de apoyar al régimen comunista de Alemania del Este. El presidente de Alemania, Erick Hoennecker, renunció a su cargo el 18 de octubre y huyó a Chile. El gobierno de Alemania Federal aprovechó la ocasión para desmantelar en mayo de 1989 los puestos fronterizos con Hungría y Austria. La migración masiva de alemanes hacia el oeste a través de los pasos habilitados derivó en una manifestación masiva de berlineses de ambos márgenes que el 9 de noviembre de 1989 tomaron por asalto el Muro de Berlín. El símbolo de la partición alemana fue destruido parcialmente por una multitud enfervorizada. Con la entrada en vigencia del Tratado de Unificación el 3 de octubre de 1990, Alemania volvió a ser una misma nación.
Ya en el Siglo XXI, integrada a la Unión Europea y con creciente gravitación en los asuntos internacionales, Alemania se ha transformado en la principal potencia económica europea.
 

Una potencia que siempre se reconstruye ”

5000 A.C - 1000 A.C
999 A.C - 500 D.C
501 D.C - 1450 D.C
1451 D.C - 1780 D.C
1781 D.C - 1900 D.C
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