
En la última década se produjeron los terremotos más violentos de la Historia reciente. Desde que se tiene registro, no habían sucedido tantos movimientos sísmicos de grado superior a 8 puntos en la escala Richter en tan poco tiempo. Según muchos expertos, esta infrecuente actividad geológica estaría estrechamente relacionada con muchas de las profecías de las culturas ancestrales, que anunciaban grandes catástrofes como antesala de un cambio de era. Así mismo, aquellos partidarios de las profecías apocalípticas que vaticinan una sucesión de desastres a escala planetaria, también encuentran sentido en estas catástrofes, para dar cuenta de que el fin del mundo ya comenzó.
Tanto las culturas ancestrales americanas, como otros pueblos añejos de diferentes rincones del planeta, habrían dejado profecías similares sobre los tiempos que corren. En la mayoría de los casos, la actividad geológica: movimientos sísmicos, erupciones volcánicas, maremotos, etc, aparece como una constante cuando se habla de señales concretas sobre el fin de los tiempos, el nuevo mundo, o el cambio de era, según el caso. Las consecuencias que muchos de estos eventos han tenido en los últimos años han sido catastróficas: miles de personas desaparecidas bajo los escombros por los terremotos, pueblos enteros arrasados por la acción de los tsunamis, e incluso millones de personas sometidas a la contaminación radioactiva por las fallas en las centrales nucleares producto de estos sucesos. Las voces más fatalistas no tardaron en alzarse anunciando lo peor, despertando la inquietud hasta de los más escépticos. Otras corrientes, tienden a interpretarlo como un proceso planetario necesario para atravesar este momento de cambio y evolución.
Los científicos acuerdan que lo sucedido en estos últimos años con los terremotos de Sumatra, Indonesia, Samoa, Chile y Japón, todos ellos superiores a 8 grados en la escala Richter, podría calificarse como de un hecho “infrecuente”, al menos desde que se tiene este tipo de registros. Sin embargo no consideran que esto pueda definir ningún tipo de tendencia. Los fenómenos sísmicos como los sucedidos, no pueden ser predichos con antelación, aunque sí se conocen las zonas donde podría suceder, a corto o mediano plazo, un evento similar de gran envergadura.
La pregunta que muchos se hacen sobre lo que sucederá en el futuro, no puede ser respondida de manera certera, y las conjeturas que proliferan desde diferentes corrientes de pensamiento, no encuentran eco en la ciencia. La respuesta de los científicos al respecto es clara: la Tierra es un ente que está vivo, y libera energía constantemente, no hay fechas precisas para estas liberaciones de energía.

